Gracias a los acontecimientos políticos del París del XIX, dicha ciudad alcanzaría un auge tremendo, lo que le convertiría en la capital cultural del momento. Los ideales de libertad y justicia se correspondían con los
nuevos géneros.
Durante este tiempo podemos encontrarnos con varios estilos tales como la grand ópera, la ópera cómica, el drama lírico y la opereta.
Grand opera:
Era la ópera seria con recitativos y arias que se funden dramáticamente. Ejemplos de esta obras son El Guillermo Tell de Rossini y de Meyerber Los hugonotes o Roberto el diablo, en cuyas obras se refleja la conciencia burguesa así como la nueva monumentalidad.
Ya se puede apreciar la combinación de ambientes con grandes masas de personas y coros con fuertes contrastes entre escenas íntimas y populares. Los temas, por otro lado, no se toman de la antigüedad, sino de la Edad Media en adelante. Y como elementos que la integran tenemos grandes coros, arias, concertantes ballets, etc.
El teatro donde se representaba era la gran ópera. Este tipo de ópera influiría en la producción en otros autores y paises como fue el caso de Verdi con las Vísperas Sicilianas o Don Carlo; Wagner sería también influenciado por este tipo, como lo podemos observar en su Tanhauser estrenado en París.
La opéra-comique es un género lírico surgido en en siglo XVIII a partir de la comédie-ballet. Surge en París, dentro de las representaciones populares por las fiestas anuales de San Lorenzo y San Germán, cuando se autorizaba el canto (que durante un tiempo estuvo prohibido).
La opéra-comique se distingue de la Grand opéra por su tono siempre jocoso, dirigido a un público popular. Se alternan los diálogos y las escenas cantadas, sin recitativos. La opéra-comique aborda asuntos de la vida cotidiana y a menudo inspira sus libretos en asuntos contemporáneos y de actualidad.
Drammes lyriques (Drama lírico):
Nace hacia 1850. Es una expresión de origen francés que nace en el s. XIX y que designaba las óperas de tema serio cuya característica esencial era el drama, pero planteado melódica y líricamente, sin los grandes fastos de la grand opera de tradición francesa. De entre los autores que compusieron drammes lyriques hay que destacar a Gounod (FaustoSansón y Dalila) y Bizet (Carmen).
La opereta:
La opereta es un género musical derivado de la ópera que nace y se desarrolla a lo largo del siglo XIX, primero en París, después en Viena y Londres.
Se trata de un tipo de ópera musical, animado y anormal, cuya característica fundamental es la de contar con una trama inverosímil y disparatada. Consta de diálogos hablados entre los que se intercalan historietas, llamadas couplets por los franceses, y bailes como el rigolodón o el cancán. Se trata, por lo tanto de un espectáculo escénico con sucesión y alternancia de artes musicales, habladas y cantadas.
El padre de la opereta francesa fue Jacques Offenbach, a pesar de que anteriormente destacó Hervé. Algunas de las obras más célebres de Offenbach son Orfeo en los infiernos , La Gran Duquesa de Gerolstein y La bella Helena.
Por otra parte, se desarrolla en Alemania un gusto por la naturaleza, el bosque, lo sobrenatural y el pasado mitológico del pueblo alemán. Estos elementos se combinan entre sí creando una corriente creativa propia.
Este tipo de ópera siempre tiene una obertura, un diálogo hablado sacado de la tradición del singspiel. Contienen arias en formas de lied, orquestación colorista y motivos recurrentes que definen la acción y a los personajes.
El primer ejemplo de ópera romántica alemana lo tenemos con la obra de Carl Maria von Weber Der Freischütz (el cazador furtivo). Wagner enlazaría con esta obra en su primer periodo creativo con El Holandes Errante, Tanhauser y Lohengrin.
Movimiento surgido en el siglo XIX, momento en el que comenzaban a adquirir cierta solidez científica las disciplinas musicológicas, que pretendía una reforma de la música asociada a la actividad religiosa con el objetivo de que los compositores volvieran sus ojos a la música sacra antigua considerándola como modelo formal, como fuente de inspiración y como la expresión más perfecta de la adecuación entre música y culto.
Por ejemplo, la música de Anton Bruckner
La restitución del canto gregoriano a su pureza original fue llevada a cabo, especialmente, por los monjes benedictinos de la Abadía de Solesmes, en Francia. Por otra parte, floreció en el país toda una generación de compositores de música sacra que seguía los principios del movimiento cecilianista.
Tuvo especial importancia en Italia, cuyo representante más prestigioso e influyente fue Lorenzo Perosi, aunque se considera que el verdadero iniciador de este movimiento de renovación fue Giovanni Tebaldini (el organista predecesor de Perosi en la Basílica de San Marcos de Venecia). En 1880 se fundó en Italia la Asociación General Cecilianista.
Otros importantes defensores del Cecilianismo en Italia fueron Raffaele Casimiri, Oreste Ravanello, Federico Caudana (organista y maestro de capilla de la catedral de Cremona), Raffaele Manari, Luigi Bottazzo, Marco Enrico Bossi yFilippo Capocci (maestro de capilla de la basílica de San Juan de Letrán de Roma).
Arquitectura ecléctica y el re-uso de formas góticas, se consolida el "método científico" pero se deja de lado la razón para exponer el sentimiento, por un lado grades orquestas y luego el nacimiento del virtuoso profesional, las formas musicales siguen siendo pero hay una búsqueda por la interpretación única de las mismas. El siglo XIX está lleno de contradicciones, cambios y evidentemente "vanguardia". Como en publicaciones anteriores las vanguardias y la constante búsqueda de renovación y autenticidad nos muestran que el romanticismo ha sido un parte-aguas en la historia de la música y el mundo.
Una parte de la historia musical que va del periodo romántico hace hincapié en lo importante que fueron los cambios que surgieron en la música orquestal y las consecuencias significativas para el mundo:
"A principios del período clásico, la orquesta estaba compuesta por dos oboes, dos trompas y el grupo de cuerdas. Poco a poco se fueron incorporando otros instrumentos de viento, como las flautas traveseras -por estas fechas la flauta y el oboe eran tocados por un mismo instrumentista- y las trompetas. Como elemento de precisión rítmica se hizo uso de los timbales.Las trompas y las trompetas pasaron a ocupar el papel de pedales de la orquesta, con lo que el bajo continuo vio disminuido su papel. De hecho, la desaparición del continuo comenzó hacia 1760, aunque no fue totalmente abolido en la práctica musical hasta finales del siglo XVIII. El órgano y el clave, como sustentadores del desarrollo armónico, cumplieron, aún durante algún tiempo, un significativo papel en la música sacra y en la realización del recitativo seco. El clarinete fue empleado de manera intermitente en la primera mitad del siglo XVIll -se dice que la primera mención de este instrumento en una partitura, concretamente en una misa de Faber, data de 1720-. Sin embargo, compositores como Haendel y Rameau lo incluyeron en muy pocas obras. En cambio la renombrada Orquesta de Mannheim lo convirtió en instrumento fijo, incorporando dos al conjunto hacia 1758 y fue Mozart quien, a finales de siglo, abrió el camino a este instrumento."
"Destaca en esta época el perfeccionamiento técnico de las válvulas y mecanismos de los instrumentos de viento metal, que mejoraron su flexibilidad, especialmente en el registro agudo, cobrando un nuevo protagonismo. El trombón se establece como integrante de la orquesta. También se refuerzan los graves con los nuevos prototipos de tubas. Se añade también el arpa, así como el piccolo, el clarinete bajo, el corno inglés, el contrafagot, la celesta... El piano aparece ocasionalmente como miembro de la orquesta, no únicamente como solista. La percusión es la sección que más tardará en tomar su forma definitiva, utilizándose instrumentos como las castañuelas y los platos para conseguir diversos efectos sonoros. El papel de director se independiza definitivamente del primer violín, llegando finalmente a ser considerado un artista por derecho propio, un intérprete cuyo instrumento es la orquesta."
Estas innovaciones no se quedaron sólo en el tamaño de la orquesta, la música orquestal se vio influenciada por las ideologías de la época y el incremento de sus recursos puso a disposición nuevas formas: La música programática y el poema sinfónico.
"La música programática es descriptiva y tiene por objeto evocar ideas o imágenes extra-musicales en la mente del oyente. El hecho de utilizar la música como lenguaje descriptivo no es una novedad (recordar “Las cuatro estaciones” de Vivaldi), sin embargo, es en el romanticismo cuando surgen géneros nuevos capaces de materializar ese poder de la música. Nacen así dos nuevas formas de música programática: La sinfonía programática y el poema sinfónico."
Es una obra de origen extramusical, ya sea poética o realista (relación con conceptos de la pintura, la poesía, el teatro, los paisajes naturales y otras fuentes), cuya finalidad es describir con música la trama de algo planteado literariamente que despierte sentimientos y sensaciones.
El poema sinfónico es, además, una clase de música orquestal que pertenece a la categoría general de música programática y es la inspirada en un programa, por ejemplo en una idea no musical, generalmente indicada en el título y a veces descrita en notas explicativas o en un prólogo. Suele tener un único movimiento, pero no es excluyente, para diferenciarlo de la sinfonía con programa, aunque muchas obras tratadas como sinfonías pueden considerarse poemas sinfónicos como sucede en algunas composiciones de Héctor Berlioz, compositor francés (1803-1869) que son descriptivas.
El equivalente alemán de poema sinfónico, Symphonische Dichtung se empleó por primera vez en 1854 aplicado a la ejecución de Tasso, de Franz Liszt (1811-1886), en Weimar. Esta composición se basa en el poema homónimo de George Gordon Byron.
EL AUGE DEL PIANO
El piano, era el instrumento preferido de los compositores y de los amantes de la música de ese periodo. Ello era debido a las siguientes razones: La burguesía accedía, en gran medida, a la práctica y los conocimientos musicales. Era frecuente que en los hogares de las familias burguesas hubiese un piano puesto que era sinónimo de calidad de vida. Familiares y amigos solían reunirse para interpretar música o para celebrar tertulias en torno a él. Por ser un instrumento armónico, tenía la posibilidad de interpretar reducciones de obras de orquesta. Por sus cualidades sonoras y técnicas, los románticos vieron en él un medio de comunicación para expresar pasiones y sentimientos.
En el Romanticismo coexistieron dos tendencias en la interpretación pianística:
• Virtuosismo: Se trata de explotar al máximo las posibilidades técnicas del instrumento. Solían ser obras de larga duración y de difícil ejecución. Algunas de estas formas son los estudios (piezas para desarrollar una determinada técnica), sonatas (mucho más libres formalmente que las del Clasicismo), variaciones (en las que la improvisación jugaba un papel protagonista) Los compositores más representativos de este género fueron Liszt, reconocido por algunos como el mejor pianista de la época, o Chopin, que también abordará el piano lírico.
• Lirismo: Los compositores no buscan la complejidad, sino expresar estados de ánimo o sensaciones en obras muy poéticas. Suelen ser obras cortas y en apariencia sencillas de ejecución, que transmitían el verdadero carácter romántico de la época. En este género destacan Chopin y Schumann que crearon piezas que denominaron momentos musicales, escenas de niños, baladas, o nocturnos. Promovidos por el espíritu nacionalista también realizaron obras basadas en danzas o temas populares de sus territorios como las polonesas o las mazurcas.
Varios autores e historiadores determinan que el romanticismo, como un periodo adyacente al clásico, musicalmente hablando se encuentra en cronología a partir de la segunda década del 1800, pero hay acontecimientos que marcan ideológicamente las fronteras y se encuentran en las otras artes, la visión social, política y económica contemporánea, y evidentemente desde años anteriores al siglo XIX.
En general, el siglo XIX se caracteriza por sus fuertes cambios. Debemos considerar que toda circunstancia en tiempo y forma, indudablemente se vió afectada por las revoluciones industriales que ocurrían en esa época: La revolución industrial de mediados del siglo XVIII a principios del siglo XIX, y la posterior, de 1880 a inicios del siglo XX. La primera fue muy importante tanto tecnológica como culturalmente. La economía basada en el trabajo manual fue remplazada por otra dominada por la industria y la manufactura. Comenzó con la mecanización de las industrias textiles y el desarrollo de los procesos del hierro. La expansión del comercio fue favorecida por la mejora de las rutas de transportes y posteriormente por el nacimiento del ferrocarril. Las innovaciones tecnológicas más importantes fueron la máquina de vapor y la denominada Spinning Jenny, una potente máquina relacionada con la industria textil. Estas nuevas máquinas favorecieron enormes incrementos en la capacidad de producción trayendo consigo la denominada producción en serie. El desarrollo de nuevos modelos de maquinaria en las dos primeras décadas del siglo XIX facilitó la manufactura en otras industrias e incrementó también su producción.
Spinning Jenny
La maquina de vapor.
Era una época de revoluciones en muchos aspectos de la vida. Estábamos en el ocaso de una era monárquica y el nacimiento de las democracias censitarias, es decir, aquellas cuyo sufragio estaba restringido a una parte de la población que contara con ciertas características precisas (económicas, sociales o educaciones) que le permitiera estar inscrita en un "censo electoral". La Revolución francesa y la posterior era napoleónica ayudarían a expandir las ideas republicanas y liberales. Los monarcas, en el caso de sobrevivir, se convertirían en déspotas ilustrados que actuaban permisivamente con la clase dominante. Surgiría la idea de izquierda y derecha a partir de la Revolución francesa. Los políticos se identificarían en Jean Paul Marat y Maximilien Robespierre, o en el Conde de Mirabeau y el Marqués de La Fayette. Las nuevas ideas del anterior siglo sentarían las bases para las revoluciones burguesas, que se explayarían por el mundo mediante el imperialismo y buscarían alianza con el movimiento obrero al que, para evitar su triunfo, le cederían el sufragio universal. La emancipación de América Latina dio comienzo en este siglo, como consecuencia inevitable de las ideas revolucionarias burguesas. Los levantamientos indígenas en nombre de Túpac Amaru y de los comuneros de asunción serían antecedentes de una identidad naciente. Identidad que nacería y sería defendida por los grandes próceres latinoamericanos, promotores de la idea de una nación latinoamericana: Francisco de Miranda, José Miguel Carrera, Bernardo O'Higgins, Antonio José de Sucre, Simón Bolívar, José de San Martín, Mariano Moreno, Manuel Belgrano, José Artigas y Juan Pablo Duarte en la República Dominicana.
El ámbito artístico se puede conceptualizar con una palabra, que puede tener una definición simple y comprensible pero engloba todo un panorama histórico contextual: Vanguardia. Basta con darse cuenta de toda la influencia que ejerció el movimiento revolucionario socio-político económico en materia cultural y por consecuente en las artes.
En arquitectura fue notable el historicismo, que concentraba todos sus esfuerzos en recuperar la arquitectura de tiempos pasados. Se trataba de imitar estilos arquitectónicos de otras épocas incorporándole algunas características culturales de ese siglo mientras que, por otro parte y como estilo paralelo, la arquitectura ecléctica se dedicaba a mezclar estilos para dar forma a algo nuevo.
Podemos destacar diversas corrientes como las neobizantinas, neomudéjar, o neobarrocas, aunque la que más auge tuvo fue la neogótica practicada en la Islas Británicas y se basaba, como bien indica su nombre, en un nuevo gótico resucitado.
Invariablemente hay una base, como sustento de todo movimiento importante sucedido entre las últimas décadas del siglo XVIII y los inicios del XIX, y que quizá más que sustento cabe históricamente como un motor, un parte-aguas o un catalizador: El romanticismo del siglo XIX fue la antítesis del neoclasicismo. La moderación, el racionalismo, la pública inmoralidad serán tajantemente reemplazados por el exceso, el sentimentalismo, la búsqueda de crear una moralidad cada vez más inalcanzable. Los ideales cimentados por Rousseau, culminarán en la Revolución francesa, que sería el punto de partida para la creación de una nueva época. Esta idea de revolución será constantemente evocada a lo largo del siglo, junto con otros ideales como la libertad, la independencia y el nacionalismo, en ese entonces perteneciente a la izquierda política. Los pilares son el individualismo burgués, que quedaría plasmado en el subjetivismo literario; la evasión de la realidad, en pro de la creación de una nueva sociedad mejorada; la exaltación de la naturaleza, en la cual suponían que el Hombre estuvo exento de dramas y dificultades. Podríamos enfocarnos entonces en una de los movimientos más importantes del siglo XVIII, ampliamente expuesta años después en el arte romántico puesto que por sus fundamentos es un movimiento precursor del romanticismo: Sturm und drang.
Goethe
La pintura del siglo XIX no estuvo exonerada del panorama histórico y tampoco lo estuvo de la multitud de corrientes de filosofía del arte. Se dejó influenciar por el fenómeno político francés, la ruptura con el tradicional artista que muestra lo que la monarquía y su aristocracia pretende. El mundo no está en orden, y eso pretende mostrar el nuevo arte, al mismo tiempo que propone un nuevo orden: El Romanticismo. Allí donde el neoclasicismo propone una belleza ideal, el racionalismo, la virtud, la línea, el culto a la Antigüedad clásica y al Mediterráneo, el romanticismo se opone y promueve el corazón, la pasión, lo irracional, lo imaginario, el desorden, la exaltación, el color, la pincelada y el culto a la Edad Media y a las mitologías de Europa del norte. Hacia mediados de siglo hay una vuelta, en cierta forma, al racionalismo como fuente de inspiración. El notorio desarrollo industrial provocado por la Revolución industrial, sus «efectos secundarios» y la frustración con los estímulos revolucionarios de 1848 llevan al artista a olvidarse del tema político y a centrarse en el tema social. El manifiesto realista comprende que la única fuente de inspiración en el arte es la realidad, no existe ningún tipo de belleza preconcebida más allá de la que suministra la realidad, y el artista lo que debe hacer es reproducir esta realidad sin embellecerla. Los pintores paisajistas ingleses del romanticismo afianzarían las bases sobre las que más adelante trabajarían los impresionistas. De Turner los impresionistas tomarían su gusto por la fugacidad, sus superficies borrosas y vaporosas, el difuminado y la mezcla de colores intensos; pero desecharían el componente sublime, propio de la pintura romántica.
Hacia finales de siglo y comienzo del siglo XX se podía ver una gran variedad de vanguardias. El punto máximo del individualismo implicaba que cada artista debía promover su propia vanguardia, que afirmaba, de carácter universal y verdadero. El postimpresionismo, el puntillismo, el simbolismo pictórico, el expresionismo, el cubismo, el fauvismo, el surrealismo, el futurismo darían cuenta de una sociedad que vive en la revolución por la revolución, la vanguardia por la vanguardia, la universalidad por la universalidad. Una sociedad donde los plazos son cada vez más pequeños, el ritmo cada vez más rápido.
Aunque rompe un poco con el seguimiento de la información, el Romanticismo no necesariamente funcionó como antítesis del clasicismo. Beethoven, que significó un nexo entre ambos estilos, desarrolló principios heredados de Haydn en término de contraste, al mismo tiempo que extendió temporalmente la forma sonata. Se retomó la tonalidad cromática ampliándola y llegando al extremo, en el Post-romanticismo, de suspenderla o creando tonalidad errante generalizada. También fue ampliado el tamaño de la orquesta llegando a extremos utópicos como el de Berlioz. En este siglo se gestaría el culto al pasado, particularmente a Bach y el barroco, por lo que se daría inicio a la interpretación como nueva rama. Hacia mediados de siglo también sería importante el papel del nacionalismo como búsqueda estética.
Hacia fin de siglo se gestaría el impresionismo, que buscaría su expresión en la ruptura con la tonalidad, buscando en la modalidad como forma búsqueda arcaizante. También se inspiraría en músicas "exóticas", particularmente en la música de gamelán. Rompería con el contraste en favor de la homogeneidad incluso hasta llegar al concepto de música funcional, como es el caso de la pieza experimental de Erik Satie "Musique d'ameublement", y obras del compositor y pianista francés Claude Debussy.
Mientras que el modalismo y escalismo del Impresionismo influenciarían más tarde a los compositores modernistas, el interés por la música con mínimos contrastes influenciaría al Minimalismo. El cromatismo postromántico, por el contrario, ejercería más influencia en el Expresionismo, que desarrollaría el atonalismo libre y posteriormente el Dodecafonismo.
LA ÓPERA EN FRANCIA Y ALEMANIA
Gracias a los acontecimientos políticos del París del XIX, dicha ciudad alcanzaría un auge tremendo, lo que le convertiría en la capital cultural del momento. Los ideales de libertad y justicia se correspondían con los
nuevos géneros.
Durante este tiempo podemos encontrarnos con varios estilos tales como la grand ópera, la ópera cómica, el drama lírico y la opereta.
Grand opera:
Era la ópera seria con recitativos y arias que se funden dramáticamente. Ejemplos de esta obras son El Guillermo Tell de Rossini y de Meyerber Los hugonotes o Roberto el diablo, en cuyas obras se refleja la conciencia burguesa así como la nueva monumentalidad.
Ya se puede apreciar la combinación de ambientes con grandes masas de personas y coros con fuertes contrastes entre escenas íntimas y populares. Los temas, por otro lado, no se toman de la antigüedad, sino de la Edad Media en adelante. Y como elementos que la integran tenemos grandes coros, arias, concertantes ballets, etc.
El teatro donde se representaba era la gran ópera. Este tipo de ópera influiría en la producción en otros autores y paises como fue el caso de Verdi con las Vísperas Sicilianas o Don Carlo; Wagner sería también influenciado por este tipo, como lo podemos observar en su Tanhauser estrenado en París.
La opéra-comique es un género lírico surgido en en siglo XVIII a partir de la comédie-ballet. Surge en París, dentro de las representaciones populares por las fiestas anuales de San Lorenzo y San Germán, cuando se autorizaba el canto (que durante un tiempo estuvo prohibido).
La opéra-comique se distingue de la Grand opéra por su tono siempre jocoso, dirigido a un público popular. Se alternan los diálogos y las escenas cantadas, sin recitativos. La opéra-comique aborda asuntos de la vida cotidiana y a menudo inspira sus libretos en asuntos contemporáneos y de actualidad.
Drammes lyriques (Drama lírico):
Nace hacia 1850. Es una expresión de origen francés que nace en el s. XIX y que designaba las óperas de tema serio cuya característica esencial era el drama, pero planteado melódica y líricamente, sin los grandes fastos de la grand opera de tradición francesa. De entre los autores que compusieron drammes lyriques hay que destacar a Gounod (FaustoSansón y Dalila) y Bizet (Carmen).
La opereta:
La opereta es un género musical derivado de la ópera que nace y se desarrolla a lo largo del siglo XIX, primero en París, después en Viena y Londres.
Se trata de un tipo de ópera musical, animado y anormal, cuya característica fundamental es la de contar con una trama inverosímil y disparatada. Consta de diálogos hablados entre los que se intercalan historietas, llamadas couplets por los franceses, y bailes como el rigolodón o el cancán. Se trata, por lo tanto de un espectáculo escénico con sucesión y alternancia de artes musicales, habladas y cantadas.
El padre de la opereta francesa fue Jacques Offenbach, a pesar de que anteriormente destacó Hervé. Algunas de las obras más célebres de Offenbach son Orfeo en los infiernos , La Gran Duquesa de Gerolstein y La bella Helena.
Por otra parte, se desarrolla en Alemania un gusto por la naturaleza, el bosque, lo sobrenatural y el pasado mitológico del pueblo alemán. Estos elementos se combinan entre sí creando una corriente creativa propia.
Este tipo de ópera siempre tiene una obertura, un diálogo hablado sacado de la tradición del singspiel. Contienen arias en formas de lied, orquestación colorista y motivos recurrentes que definen la acción y a los personajes.
El primer ejemplo de ópera romántica alemana lo tenemos con la obra de Carl Maria von Weber Der Freischütz (el cazador furtivo). Wagner enlazaría con esta obra en su primer periodo creativo con El Holandes Errante, Tanhauser y Lohengrin.
EL LIED ROMÁNTICO
Es así:
Canción lírica renacentista breve para voz solista y acompañamiento (generalmente de piano) propia de Alemania, Austria y otros países de lengua alemana, cuya letra es un poema al que se ha puesto música: compositores como Beethoven, Mozart y Schubert han compuesto lieder basados en genios de la poesía, como Goethe y Heine.
En la historia de la música clásica europea, el término se refiere a una composición, típica de los países germánicos y escrita para un cantante con acompañamiento de piano. Este tipo de composición, que surgió en la época clásica (1760 - 1820), floreció durante el Romanticismo y evolucionó durante el siglo XX. Es característico la brevedad de la forma, la renuncia al virtuosismo belcantistico, la estrecha relación con el poema y la fuerte influencia de la canción popular alemana (Volkslied).
El desarrollo de la forma iba mano a mano con el redescubrimiento de la cultura popular alemana como fuente de producción artística, como han sido las colecciones de cuentos (1812) de los Hermanos Grimm y la colección de poemas Des Knaben Wunderhorn (1805-1808) de Clemens Brentano y Achim von Arnim.
UN POCO DE HISTORIA.
La oposición de la Alemania luterana a las prácticas de la iglesia católica, resultó en una nueva liturgia, cuyas formas debían ser fáciles de entender por el creyente común. Los poemas usaban el alemán en vez del latín, y la música eclesiástica de las nuevas formas litúrgicas, se basaba en los principios de la canción popular.
El canto polifónico de la Contrarreforma (Palestrina) fue remplazado por el Kirchenlied (Canción eclesiástica), una canción estrófica con rimas en alemán, y con música parecida a la de la época. Los poetas más influyentes fueron Martín Lutero (1483- 1546), Paul Gerhardt (1607 - 1676) y Joachim Neander (1650 - 1680). La técnica de composición fue consolidada por Heinrich Albert, Johann Sebastian Bach y Christian Gottfried Krause y Carl Philipp Emanuel Bach. La colección "Schimellis Gesangbuch" (Cancionero de Schimelli) con contribuciones de Johann Sebastian Bach es popular en el límite entre colección y creación propia.
Al final del barroco los compositores renuncian al uso del bajo continuo. Con eso, el camino esta libre para el piano solo como instrumento de acompañamento. La música debía adaptarse a la forma del poema como acompañamiento. Un ejemplo es la versión de Zelter del poema Es war ein König in Thule del Fausto I de Goethe.
Para utilizar mejor el potencial del piano, se desarrolla el Lied con acompañamiento compuesto individualmente para cada estrofa. Los primeros ejemplos son de Joseph Haydn, Wolfgang Amadeus Mozart y Ludwig van Beethoven.
De Wolfgang Amadeus Mozart destacan ejemplos como Das Veilchen, Abendempfindung an Laura yDans un bois solitaire; uno de los primeros ejemplos de canciones en francés. Cabe destacar que Mozart introduce las características del Lied también en las arias de sus óperas tardías, sobre todo La clemenza di Tito y La flauta mágica, donde el ejemplo más popular son las arias de Papageno.
Joseph Haydn compuso Lieder con instrumentación de cámara. El grupo más popular son los "Schottische Lieder" (canciones escocesas) instrumentadas para voz o voces, piano, violín y violonchelo.
Ludwig van Beethoven, con su obra An die ferne Geliebte (1816), Beethoven es el creador del ciclo de lieder, forma compuesta por una serie de canciones establecidas en un orden fijo, relacionadas musicalmente entre sí, y siguiendo un hilo conductor narrativo. Esta obra se centra en la descripción de los sentimientos de un amante separado de su amada, y tuvo una enorme influencia directa sobre el Lied romántico. Con esta estructura concebida como agrupación de canciones, la forma breve del lied se convirtió en un medio para presentar ideas más complejas y formas más amplias.
Y YA EN EL ROMANTICISMO...
Con Franz Schubert (1797-1828)
(él es Schubert)
...el Lied fue liberado de todas las convenciones de aria de ópera y reducido al núcleo de la forma (el poema, la melodía y la ilustración a través del piano). Schubert escogía textos de Johann Wolfgang von Goethe, Friedrich Schiller y también amigos de sus círculos en Viena, Johann Mayrhofer (1787 - 1836) entre otros. El poeta más importante fue Wilhelm Müller (1794 -1827), quien escribió los textos para Die schöne Müllerin(la bella molinera) y Winterreise (viaje en invierno) y la canción para soprano, piano y clarinete El pastor en la roca. En esos ciclos, Schubert agrupó poemas en un orden que sigue a tramas imaginaria. En ambos casos, se describe el sufrimiento y la muerte de individuos expulsados de la sociedad por un conflicto entre amor y orden social.
Sin embargo Schubert no describió los actos mismos de la trama, sino los sentimientos del protagonista al haber experimentado ciertos actos como destierro, rechazo amoroso, soledad, locura y muerte. Aunque Schubert tendía a tematizar los lados tristes y oscuros de la vida, muchos de sus canciones son considerados canciones populares hoy en día, como es el caso de "Am Brunnen vor dem Tore" y "Das Heideröslein".
Aquí hay otros lieder de Schubert
Y BUENO...
Franz Schubert fue un compositor austríaco, considerado introductor del Romanticismo musical y la forma breve característica pero, a la vez, también continuador de la sonata clásica siguiendo el modelo de Ludwig van Beethoven. Fue un gran compositor de lieder (breves composiciones para voz y piano, antecesor de la canción moderna ), así como de música para piano, de cámara y orquestal.
Vivió a comienzos del siglo XIX; fue el único nacido en la que fue capital musical europea a fines del siglo XVIII y principios del XIX: Viena. Vivió, treinta y un años, tiempo durante el cual consiguió componer una obra musical excelente, de gran belleza e inspiración. Su talento creció a la sombra de Beethoven, a quien admiraba; murió un año después que su ídolo. No fue reconocido en vida: después de su muerte, su arte comenzó a conquistar admiradores. Escribió más de seiscientos lieder, de los cuales gran parte, después de su fallecimiento, quedaron inéditos.