LA ÓPERA EN FRANCIA Y ALEMANIA
Gracias a los acontecimientos políticos del París del XIX, dicha ciudad alcanzaría un auge tremendo, lo que le convertiría en la capital cultural del momento. Los ideales de libertad y justicia se correspondían con los
nuevos géneros.
Durante este tiempo podemos encontrarnos con varios estilos tales como la grand ópera, la ópera cómica, el drama lírico y la opereta.
Grand opera:
Era la ópera seria con recitativos y arias que se funden dramáticamente. Ejemplos de esta obras son El Guillermo Tell de Rossini y de Meyerber Los hugonotes o Roberto el diablo, en cuyas obras se refleja la conciencia burguesa así como la nueva monumentalidad.
Ya se puede apreciar la combinación de ambientes con grandes masas de personas y coros con fuertes contrastes entre escenas íntimas y populares. Los temas, por otro lado, no se toman de la antigüedad, sino de la Edad Media en adelante. Y como elementos que la integran tenemos grandes coros, arias, concertantes ballets, etc.
El teatro donde se representaba era la gran ópera. Este tipo de ópera influiría en la producción en otros autores y paises como fue el caso de Verdi con las Vísperas Sicilianas o Don Carlo; Wagner sería también influenciado por este tipo, como lo podemos observar en su Tanhauser estrenado en París.
GIACOMO MEYERBEER. "LES HUGENOTS"
Opéra-comique (ópera cómica):
La opéra-comique es un género lírico surgido en en siglo XVIII a partir de la comédie-ballet. Surge en París, dentro de las representaciones populares por las fiestas anuales de San Lorenzo y San Germán, cuando se autorizaba el canto (que durante un tiempo estuvo prohibido).
La opéra-comique se distingue de la Grand opéra por su tono siempre jocoso, dirigido a un público popular. Se alternan los diálogos y las escenas cantadas, sin recitativos. La opéra-comique aborda asuntos de la vida cotidiana y a menudo inspira sus libretos en asuntos contemporáneos y de actualidad.
Drammes lyriques (Drama lírico):
Nace hacia 1850. Es una expresión de origen francés que nace en el s. XIX y que designaba las óperas de tema serio cuya característica esencial era el drama, pero planteado melódica y líricamente, sin los grandes fastos de la grand opera de tradición francesa. De entre los autores que compusieron drammes lyriques hay que destacar a Gounod (FaustoSansón y Dalila) y Bizet (Carmen).
La opereta es un género musical derivado de la ópera que nace y se desarrolla a lo largo del siglo XIX, primero en París, después en Viena y Londres.
Se trata de un tipo de ópera musical, animado y anormal, cuya característica fundamental es la de contar con una trama inverosímil y disparatada. Consta de diálogos hablados entre los que se intercalan historietas, llamadas couplets por los franceses, y bailes como el rigolodón o el cancán. Se trata, por lo tanto de un espectáculo escénico con sucesión y alternancia de artes musicales, habladas y cantadas.
El padre de la opereta francesa fue Jacques Offenbach, a pesar de que anteriormente destacó Hervé. Algunas de las obras más célebres de Offenbach son Orfeo en los infiernos , La Gran Duquesa de Gerolstein y La bella Helena.
Por otra parte, se desarrolla en Alemania un gusto por la naturaleza, el bosque, lo sobrenatural y el pasado mitológico del pueblo alemán. Estos elementos se combinan entre sí creando una corriente creativa propia.
Este tipo de ópera siempre tiene una obertura, un diálogo hablado sacado de la tradición del singspiel. Contienen arias en formas de lied, orquestación colorista y motivos recurrentes que definen la acción y a los personajes.
El primer ejemplo de ópera romántica alemana lo tenemos con la obra de Carl Maria von Weber Der Freischütz (el cazador furtivo). Wagner enlazaría con esta obra en su primer periodo creativo con El Holandes Errante, Tanhauser y Lohengrin.